En este capítulo conocemos a las señoritas Spink y Forcible (antiguas actrices de teatro que viven en el sótano) y al anciano loco del ático que entrena ratones. Estos personajes no solo aportan color, sino que actúan como oráculos. Sus advertencias son crípticas pero claras: El hallazgo de la puerta
El primer capítulo de la novela es una lección maestra de . A diferencia de la película, que introduce elementos sobrenaturales rápidamente, el libro comienza con una cotidianidad asfixiante. La mudanza y el aislamiento
La transición entre la aburrida realidad de Coraline y lo imposible ocurre de manera fluida, casi onírica, lo que refuerza la sensación de inquietud. Análisis del Capítulo 1: La Puerta que no lleva a Nada
Un detalle recurrente desde el capítulo 1 es que casi todos los adultos (excepto sus padres) pronuncian mal su nombre, llamándola "Caroline". Esto refuerza su lucha por ser vista y reconocida como un individuo.